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Cómo cocer gambas: Trucos para que no salgan secas

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Cómo cocer gambas: Trucos para que no salgan secas

Cualquier marisco, siempre con moderación, es muy rico en vitaminas, proteínas y minerales. Además, pese a lo que pueda parecer, es muy bajo en calorías por su bajo contenido en grasas, aunque es aconsejable no tomarlo más de dos o tres veces por semana.

Las gambas no son una excepción, y aunque se pueden preparar de multitud de maneras, la más sencilla y sana es tomarlas cocidas.

La cocción de gambas y mariscos similares como los langostinos, se debe hacer siempre con su caparazón, para aprovechar también el jugo de las cabezas, que concentra todo el sabor y el aroma del mar.


Dificultad
Fácil
Instrucciones
  1. 1

    Preparar un recipiente con abundante agua que cubra poco más de la mitad. Después, se le echan tres puñados generosos de sal gorda.

  2. 2

    Cuando el agua rompa a hervir, se introducen las gambas con el caparazón durante unos dos o tres minutos. Al principio, dejará de hervir unos instantes, pero como sucede con la mayoría de mariscos, se deben retirar las gambas cuando el agua vuelva a hervir otra vez, ya que ese es el momento óptimo de cocción.

    Esta cocción puede durar unos dos o tres minutos, dependiendo de la cantidad de gambas que se echen en la olla.

  3. 3

    Una vez acabada la cocción, se introducen las gambas en un recipiente con agua fría, a ser posible incluso con hielo. Las gambas deben permanecer en él al menos durante unos tres minutos. Esto permite que se corte de golpe la cocción, dando brillo a los caparazones y endureciendo la carne para conseguir una textura jugosa a la par que consistente. Además, será mucho más fácil pelarlas, ya que la carne se desprenderá sin problemas de su caparazón.

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    Una vez se hayan enfriado en el recipiente, se pueden servir las gambas con o sin caparazón. Siempre es preferible que sea en frío, que es cuando más intenso es el sabor de estos mariscos. Si al probar una todavía está caliente, déjelas unos minutos más descansando en hielo.

    Si se opta por servirlas sin caparazón, hay que pelarlas sin dejar resto alguno y también es recomendable retirar ese hilo oscuro que tienen en la curvatura exterior de su abdomen. Este hilo es el tubo digestivo del crustáceo y puede contener pequeñas arenas, aunque no supone ningún riesgo comerlo.

    Se pueden acompañar estas gambas peladas con salsas como la mayonesa o la salsa rosa, o un poco de jugo de limón, y además, un buen vino blanco de acompañamiento es ideal para disfrutarlas al máximo.

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