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Cómo empezar una carta de amor: Aprende a plasmar tus sentimientos

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Cómo empezar una carta de amor: Aprende a plasmar tus sentimientos

Plasmar lo que uno siente no es tarea fácil. En primer lugar porque no es fácil saber realmente lo que uno siente y, en segundo y más importante, porque cuando uno se dispone a algo así suele ser porque está afectado y por lo tanto las frases no salen con la elocuencia y orden en que deberían en cualquier otra circunstancia.
Es por ello que hay que intentar distanciarse de nuestra parte puramente emocional, sin perderla de vista, e intentar hacer balance de forma racional, si lo que queremos es reflejar con verosimilitud lo que de verdad sentimos.

Dificultad
Fácil
Instrucciones

Cosas que necesitas

  • Un poco de calma y sinceridad.
  1. 1

    En primer lugar deberemos, por tanto, hacer análisis de lo que queremos contar. Y no me refiero a todo lo que se nos pase por la cabeza, que suele ser demasiado avasallador, sino realmente a lo que queremos contar y qué nos gustaría escuchar. Para ello, nada mejor que decirlo en voz alta antes de escribirlo.

  2. 2

    Una vez que sepamos de verdad qué cosas vamos a contar, ha de importarnos el cómo contarlas, por supuesto. Realmente, llegados a este punto, si tenemos un guión claro de nuestras ideas, lo mejor es lanzarse a escribir sin pensar demasiado, porque es la mejor forma de ser fieles a lo que sentimos. Es decir, primero nos distanciamos para hacer análisis, pero luego debemos dar rienda suelta a nuestro corazón para que sea él el que hable.

  3. 3

    Una vez que hemos destapado toda la esencia que pretendíamos, llega la hora de perfilar un poco. Tampoco demasiado, porque lo importante en algo así es que se aprecie que hemos escrito tal y como somos, sin aderezos. Pero sí que deberemos releer la carta dos o tres veces para eliminar incoherencias, ser más directos en algunos temas, menos infantiles en otros y sobre todo no parecer incultos, es decir, corregir las faltitas...
    Algo que no recomiendo bajo ningún concepto es releer y corregir pasados unos días. Esto sería como copiar en un examen. Por supuesto debemos mandar nuestra misiva lo mejor posible, pero no terminarla en el momento significará que no hemos sido fieles a ese momento y, en consecuencia, nos estaremos engañando a nosotros mismos y a quien nos lea. Por lo tanto, una vez terminada y repasada, poned un buen saludo, cerrad y enviad. Lo que tenga que ser, será. Y nunca será mejor de lo que hicisteis.

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